miércoles, 23 de marzo de 2016

Cuentos

                                              Amor a prueba
  Había una vez un joven llamado Clorindo, el cuál vivía en la isla de Chiloé. Clorindo tenía una polola llamada Consuelo, la cual vivía a ocho minutos de su casa, muy cerca del mar.
   Un día Clorindo fue muy tarde a la casa de su amada, pero esta no abrió la puerta. El joven llego a casa con mucha rabia e impotencia, que rompió en llanto. Dentro de él sintió desconfianza, ya que llevaba tres días yendo a la casa de Consuelo a la misma hora y esta no le abría la puerta por las noches.
 Al día siguiente fue por la mañana a casa de Consuelo y muy enojado le dijo:
-¿Por qué no me abres la puerta de noche?¿Acaso me ocultas algo? Llevo tres noches viniendo a tocar y nada. Creo que lo mejor es que dejemos lo nuestro hasta aquí.
 Ella con lagrimas en los ojos, y mientras se le rompía el corazón le dijo:
-Lo siento, desde hace días que mi madre sale de noche a un bar, y me deja encerrada, no te lo había dicho por vergüenza. Por favor no termines conmigo, se que mi situación te da asco pero no quiero que esto termine por algo así.
A Clorindo le cayo una lagrima mientras la escuchaba, le pidió perdón y le dijo que no la dejaría ahora que sabía la verdad, y le dijo:
-Perdón, tenía miedo de que ya no me quisieras, pero ten por seguro que te apoyare, contaras conmigo para lo que sea. Es más entremos por tus cosas no iremos de inmediato, te iras a vivir conmigo.


                                   Una novia celosa 
Un día por la mañana Pancracia sale de su casa, con un hermoso vestido y unos tacones muy altos.
Mientras camina se encuentra con Filomeno, quien iba muy bien vestido, la saluda y charlan un rato. De pronto en la calle aparece Cecilia, la señora de Filomeno. Ella pego un grito tratando de infiel a su esposo y le pegó un grito tratando de infiel a su esposo y le pegó una cachetada a Pancracia.

Luego Filomeno tomo a Cecilia conversan un rato y ella se dirige a darle un abrazo  a Pancracia y se retiran con camino de vuelta a casa.



Caballo fiel amigo
Camila era una joven de 15 años, a la cuál le encantaban los caballos, desde montarlos, alimentarlos y cuidarlos.
La joven poseía tres hermosos caballos, una yegua y un potrillo. Un día salió a cabalgar en su animal más viejo Spirit, mientras daban una vuelta se cruzaron con una serpiente y ella intento calmar a su caballo diciéndole:
-Vamos amigo, no te hará daño, tranquilo.
Spirit pensaba más en el cuidado de su dueña que el propio, y aunque su miedo lo obligaba a huir, lentamente comenzó a retroceder, en este acto se resbaló haciendo volar lejos a su dueña e hiriéndose la pata.
Más tarde el caballo llego herido corriendo a casa. El hermano de Camila noto la inquietud de Spirit y lo siguió. Encontró a su hermana tirada e inconsciente, por lo que enseguida se mente se llenó de odio contra el animal, pero actuó llevando a su hermana rápido al hospital.
Al despertar su hermana preguntó:
¿Dónde está mi caballo?

Su hermano le dijo que él se encontraba en su casa, la joven se levantó y se fue muy rápido a casa con su mejor amigo, Spirit.


 Fin de semana y amigos 
Una tarde un grupo de amigos se junto a discutir sobre que harían el fin de semana.
Entre los jóvenes se encontraban Magdalena, Felipe, Liza e Ignacio.
La primera propuesta es de Felipe quien propone ir a la playa. Magdalena y Liza replican inmediatamente. Liza Dice:
-¿Cómo se te ocurre? El clima no es el adecuado.
Magdalena sonríe y dice:
-Opino que lo mejor sería ir al cine y luego a comer.
Felipe e Ignacio gritan al mismo tiempo:
-¡Comida! … estamos de acuerdo.
Liza asiente y comienza a contar lo que tienen ahorrado.
Los amigos afinan detalles para su idea de ir al cine y dicen que solo queda pedir permiso.

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